Oración de la Santa Camisa del Justo Juez

Señor dador de justicia y de perdón, me refugio en ti pues eres mi eterno protector.
En tu Santa camisa me envuelvo y cobijo cuando el frío del mal quiere quebrantar mi alma.
No permitas que mis enemigos desgarren mis vestiduras como lo hicieron esos soldados contigo.
No permitas que ningún ser espiritual o físico tenga poder sobre mí y hagan que esté lejos de tu presencia.

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¡Oh! Santa Camisa y Justo Juez, creo en su infinito poder y en las maravillas que pueden hacer.
Confío que al abrazarme a tu cruz colocarás sobre mí tu manto sagrado para darme protección y sanación a todos mis males.
En tu misericordia quiero permanecer siempre. No permitas que pierda mi camino y me aleje de tu abrigo.

Santa camisa te imploro, no dejes que el mal me encuentre y me haga ser merecedor del infierno.
Cúbreme y hazme invisible a todo aquello que desee lastimarme. Has que Dios Padre envíe su Santo Espíritu para que se convierta en la luz que alumbra mi sendero.

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Santa Camisa y Justo Juez me postro con rostro en tierra en señal de alabanza y tributo eterno.
Son la muestra real de que Jesús vence, manda, somete y defiende a sus hijos de sus enemigos.
Desde que tu justicia se hace visible en mis ojos, te siento a cada costado, dentro y fuera de mí.
Todo tu poder infunde mi espirito, por lo que mi fuerza solo proviene de ti.

Gracias ¡oh! Justo Juez, porque con tu Santa Camisa he quedado cubierto y sé que ya no soy visible para mis enemigos.
Eres el dador de la justicia. Con benevolencia resguardas al inocente y castigas al impío.
Que tu gracia y poder duren eternamente, y que junto a Dios Todopoderoso sea resguardada mi vida y todos los que me rodean.

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Amén.

¿Cuándo encomendarnos al Justo Juez y a la Santa Camisa?

La oración de la Santa Camisa y Justo Juez es ideal cuando buscamos protección y auxilio ante los ataque de nuestros enemigos. Con esta petición al Justo Juez podemos alejar cualquier mal que esté en nuestras vidas.

Bien sea, que se trate de alguna persona que quiera vernos derrotados o que sintamos que algo espiritual nos está limitando. Cuando sentimos que nuestra alma se siente agobiada, lo mejor será recurrir a la intervención del Justo Juez.

Estamos invocando su protección, pero también que su justicia caiga sobre aquellos que buscan lastimarnos. Es decir, solicitamos la ayuda del mismo Dios para que sea él, quien obre en nosotros y juzgue sabiamente a nuestro enemigo.

Una plegaria al Justo Juez es la forma más poderosa que tenemos los cristianos para mantenernos en la gracia de Dios. Damos testimonio de su omnipresencia en la tierra, mientras que nos encomendamos a su sagrada figura.

¿De dónde proviene la oración de la Santa camisa del Justo juez?

La iglesia católica nos muestra la oración de la Santa Camisa al Justo Juez, como el misterio divino de la protección y la justicia de Dios. Cuenta la historia que fue hallada por Santa Elena algunos siglos después de la pasión de nuestro Señor Jesucristo.

Para ser más exactos, en Tierra Santa a mediados del siglo III. Junto a la Santa Camisa también se hayo el madero en el que había sido crucificado Cristo. Esta túnica fue la usada por Jesús y que le fue arrebatada por los soldados para echarla a suerte.

Desde que fue encontrada esta reliquia, se convirtió en un símbolo para la iglesia. Ahora la oración a la Santa Camisa y al Justo Juez, muestra cómo rendimos tributo al gran sacrificio de Cristo para la salvación. Pero también, una petición poderosa de protección.


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